Translate
martes, 19 de mayo de 2015
XXVII- Nictofília
miércoles, 13 de mayo de 2015
XXVI- Fucking mirrors
Entro en el baño, intento evitarlo,pero no puedo.
Dirijo mi mirada directamente sobre el, puto espejo.
Mi reflejo atraviesa mis pupilas, negras como pozos colmados de lagrimas, y poco a poco interpreto la imagen. Mis ojos, mi nariz, mis orejas, mis brazos,mi estomago... todo se junta como un puzzle, y no me gusta.
Miro mi cuerpo y no puedo evitar sentir asco, y sí, ciertamente, algo de autocompasión, miro las grietas de mis brazos, portales al infierno, y pienso que realmente me los merezco. Joder, nadie merece pensar eso jamás, no me había dado cuenta de lo lejos que había llegado mi agonia, pero estoy ahogandome en un pozo,.y no puedo salir.
Sigo mirando mi reflejo, golpeo el espejo y me doy media vuelta, pero hay esta, apoyo mis pies desnudos sobre su piel blanca y poco a poco los números de la bascula se transforman en letras, "fat". Me odio,odio mi cuerpo, miro de nuevo mis brazos, mi estomago, mis piernas, recorro cada milímetro de mi penoso cuerpo con la mirada y comienzo a agrietarlo como un muro derribado, una grieta por cada golpe, por cada burla. Me agacho y suelto hasta el ultimo gramo de comida dentro del váter, "fuera está mejor", pienso, aunque se que no es del todo verdad.
Me doy la vuelta y vuelvo a mirarme al espejo. Mis brazos y piernas, con rios rojos de dolor, mis nudillos hundidos, como mis ojos, escondidos entre lagrimas agotadas hace tiempo y ojeras oscuras. Sigo mirando, mirando mis huesos, cada vez mas marcados en mi rasgada y maltratada piel, pero no lo suficiente, no para mi, no para la sociedad.
Y pienso. "Entonces. Querida sociedad. Soy perfecto ahora? Era esto lo que querías?"
Enserio. Putos espejos, puta sociedad.
sábado, 2 de mayo de 2015
XXIV- Mad world
Miro a mi alrededor.
Mil rostros vacíos de expresión, depresión escondida tras fármacos y sonrisas falsas.
Hombres de traje caminando con su maletín a ninguna parte, madres comprando videojuegos para no aguantar a sus hijos y niños esperando al momento en el que estrenar ese juego de familia olvidado, a ser felices de verdad.
Camino entre los miles de transeúntes sin rostro de esta ciudad muerta y monótona y miro la lluvia, cayendo como lagrimas ocultas sobre el vidrio de los vehiculos, al borde de la locura, al borde del precipicio del caótico orden social impuesto por nosotros mismos, en nuestro egoista sentimiento de falsa y estúpida felicidad, reducido a los azucarillos en el fondo de nuestro café o las sonrisas que nosotros mismos creemos reales.
Todo se reduce a la monotonía del compás rítmico de miles de zapatos, que sosteniendo cuerpos vacíos de alma, luchan por no precipitarse eternamente cual Alicia hasta lo que mas que el país de las maravillas es nuestro país de las pesadillas, basado mas bien a la ilusoria cuerda que nos ata a esta simple y efímera vida. No somos nada, absolutamente nada, y no luchamos por cambiar este hecho, no luchamos por cambiar la enfermiza "normalidad" de este mundo enfermo en el cual niñas de seis años son violadas cada dia, adolescentes se drogan y marcan sus muñecas, al borde de un precipicio real, fuera de cualquier enfermiza y sádica metáfora. No.
Simplemente cogemos nuestro maletín y seguimos caminando a ninguna parte.