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viernes, 17 de julio de 2015

XXXVII- Wonderland

Noto el fuergo ardiendo dentro de mi y me deslizo sobre la música que surge de mi mente.

Deslizo mis dedos manchados por la pared, tiñendola de colores cálido como el invierno y fríos como nuestros veranos bajo la sombra de un árbol. Noto la vida de mi al rededor y escucho tus pupilas dilatarse en la oscuridad. Escucho el agua de un río correr entre las rocas y cierro los ojos.

La gente lo llama raro, yo lo llamo arte. La vida es arte, la juventud es arte, pero la juventud mata al joven, lo destruye pedazo a pedazo, lo quema con las chispas de sus ojos y se va como todo el mundo, por que en los tiempos oscuros hasta nuestra sombra nos abandona. Pero tu no. Se que tu siempre estaras ahí, guardando tu locura, escondiendola al mundo.

Es mi pais de las maravillas, pienso mientras te digo que fumes mis labios como una alicia drogadicta en un mundo en el que solo los locos somos felices.

Y lanzare pintura a vuestros trajes negros para añadir un poco más de color a este mundo muerto y monótono.

Si esto es la locura no está tan mal.

XXXVI- El ritmo de la locura.

El cielo y el infierno se unen una vez mas en un cálido beso, rompiendo los esquemas de mi mente, fragmentando las esquinas de la sala branca e implosionando en miles de colores atrapados por años en el rayo de luz blanca que parte mi alma a la mitad, quebrándome en miles de fragmentos que recojes poco a poco en el océano azul.

Mientras yo rezo por sentir una vez mas el ritmo de tu cuerpo sobre mio, como los rayos azotando el sumiso mar en el caos de mi desequilibrada mente, quemandome, destruyendome de la manera más placentera posible fragmento a fragmento.

Fumo palabras superficiales y las escupo como poemas de esta sociedad muerta, camino entre tumbas olvidadas y jaulas de cera. Danzo en la oscuridad y me libero la noche entera. No podre sostenerlo mas.

Si este es mi futuro quiero que cabe ahora. No aguantare mucho mas.

Sigo jugando en la casa llena que me hace sentir tan vacío, el show no podrá continuar mucho tiempo, se me quiebra la mascara y la locura se destapa y quema mi piel, rasgada como un plato roto y fria como el hielo que llena mi corazón muerto como un moratón, pintando mi pecho y dibujando con sangre violeta mi piel, llenandome como el agua entrando en los pulmones de un naufrago perdido, que desmorona mis castillos de arena de un solo soplido.

Simplemente arde.

domingo, 12 de julio de 2015

XXXV- Autodestrucción

Me desmorono como un montón de hojas en el otoño, me derrito como la nieve en la primavera y me destruyo como me has enseñado a hacer.

Paso la cuchilla oxidada una vez mas sobre mi piel, acartonada de tantas cicatrices, roja de tanto dolor. Me autodestruyo una vez más como he aprendido a hacer y las voces revolotean por mi cabeza como mariposas muertas, descendiendo en un pozo eterno, ahogándome, gota a gota, grito a grito, me ahogo en mi propia sangre y ya no me interesa nadar.

Me marchito con cada noche en vela y sonrío al sentir la muerte bajo mi cama, temiéndome, la muerte me teme, me siente cerca. Y eso le provoca pavor.

Se me eriza la piel en la oscuridad al oír su nombre y noto mis pupilas dilatarse, tragándome en su baile de tinieblas engañosas como la bruma que se cuela entre los recovecos de mi mente, rota como mis esquemas cada vez que te oigo reír. Escucho el sonido del trueno y ruego por sentir eses ritmo una vez mas dentro de mi, el alcohol corriendo por mi sangre y la sangre corriendo por mi piel como un río de lava en una pista cósmica, quemándome poco a poco.

Las ojeras se dibujan bajo mis ojos y se inundan como lagos malditos, ahogando cementerios olvidados y desterrando de la vida a nuevos vivos que viven sin vivir, sintiendo el ritmo monótono de sus pisadas pero sin sentir el eco de la lluvia a sus pies. "Todos a mis pies y ninguno a mi altura" digo mientras dibujo su insulto sobre mi piel, "lo importante es el interior" digo mientras le doy mi comida al perro y tiro la bascula por la ventana.

No soy suicida, solo soy un genio de la autodestrucción.

domingo, 5 de julio de 2015

XXXIV- Dead world

Que elijamos un destino no quiere decir que sigamos un rumbo. Levantarse con el sol y volver con la noche.

Todos los días igual, ojos vacíos delante de una pantalla de mentiras, coronandonos a nosotros mismos con un telón de mitómana felicidad, auto convenciéndonos de que todo esta bien, de que estamos bien. Encerrándonos en el engaño social de felicidad. La gente se ha olvidado de vivir, han olvidado lo que es reír, trasnochar, enamorarse, cometer locuras.
Ríen sin reír,
Lloran sin llorar,
Fuman sin fumar,
Respiran si vivir.

Como un profesor moldeando un ladrillo mas en la sociedad todos idénticos, y las piezas rotas, la que ya no encajan en el puzzle, son desechadas. Un reloj no funciona ni con piezas de mas ni con piezas de menos, y la sociedad tiene las justas, pero los mecanismos no funcionan si todas las piezas son idénticas.

La gente suelta blah blah blah por sus bocas y desecho sus palabras superficiales como el humo de malboro saliendo de mi boca, ahogo mis problemas en alcohol, pero yo al menos no me miento diciendo que esto es vida. Pero acaso importa? Importa vivir? Nadie va a recordarlo nunca mas, la reencarnación ha muerto a manos del olvido; camino entre tumbas olvidadas, con rosas viejas y olvidadas junto a los cadáveres, muertos en el mismo momento en el que fueron olvidados, ignorados como desahuciados suplicando un poco de atención, invisibles a los ojos de los demás habitantes de este mundo muerto, vacío.

Pero sigue sin importar. Nada importa. Somos ínfimos, un ácaro, una diminuta bacteria en medio del universo, y eso nos da miedo. Así nace el egoísmo, el miedo a lo desconocido, a lo incontrolable, a aquello que no puedes poseer ni controlar.

El día que los hombres dancen con el fuego y canten con las montañas se podrá decir que el mundo esta realmente vivo.