Translate

domingo, 5 de julio de 2015

XXXIV- Dead world

Que elijamos un destino no quiere decir que sigamos un rumbo. Levantarse con el sol y volver con la noche.

Todos los días igual, ojos vacíos delante de una pantalla de mentiras, coronandonos a nosotros mismos con un telón de mitómana felicidad, auto convenciéndonos de que todo esta bien, de que estamos bien. Encerrándonos en el engaño social de felicidad. La gente se ha olvidado de vivir, han olvidado lo que es reír, trasnochar, enamorarse, cometer locuras.
Ríen sin reír,
Lloran sin llorar,
Fuman sin fumar,
Respiran si vivir.

Como un profesor moldeando un ladrillo mas en la sociedad todos idénticos, y las piezas rotas, la que ya no encajan en el puzzle, son desechadas. Un reloj no funciona ni con piezas de mas ni con piezas de menos, y la sociedad tiene las justas, pero los mecanismos no funcionan si todas las piezas son idénticas.

La gente suelta blah blah blah por sus bocas y desecho sus palabras superficiales como el humo de malboro saliendo de mi boca, ahogo mis problemas en alcohol, pero yo al menos no me miento diciendo que esto es vida. Pero acaso importa? Importa vivir? Nadie va a recordarlo nunca mas, la reencarnación ha muerto a manos del olvido; camino entre tumbas olvidadas, con rosas viejas y olvidadas junto a los cadáveres, muertos en el mismo momento en el que fueron olvidados, ignorados como desahuciados suplicando un poco de atención, invisibles a los ojos de los demás habitantes de este mundo muerto, vacío.

Pero sigue sin importar. Nada importa. Somos ínfimos, un ácaro, una diminuta bacteria en medio del universo, y eso nos da miedo. Así nace el egoísmo, el miedo a lo desconocido, a lo incontrolable, a aquello que no puedes poseer ni controlar.

El día que los hombres dancen con el fuego y canten con las montañas se podrá decir que el mundo esta realmente vivo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario